domingo, 11 de marzo de 2018

La balada del Charrúa.

Son hallazgos ínfimos,
la sutil belleza
que se guarda
en los pliegues
de la memoria
es lo que termina
salvando al mundo.
Hay algo oculto
en la esencia de las cosas
que nos enamora de ellas.
A veces un gesto ínfimo,
un reflejo simple
que delata la cualidad irresistible.
Vivir de tal manera.
No sé cómo explicarlo,
pero vos me entedés.
Agradezco que me di cuenta.
De eso que te das cuenta de chico,
cuando la vida le gana a la dialéctica.
Ahora
Mientras la cena
Parte la noche en dos
El silencio me hace pensar
Central Córdoba
es el ritmo del tren sobre los rieles,
un vagón atravesando la distancia.
Es difícil encontrar compañía
si lo que uno quiere
es pensar
Central Córdoba
Es una canción sencilla,
un asado de falda.
Es un grupo de amigos
yendo a bailar en bondi
a la loma del culo
rebotando en la puerta
con el patovica.
Es quedarse todos afuera
porque no dejaron
entrar a uno.
Central Córdoba
Es el sabor de la sangre en la boca
después de las trompadas en la plaza
contra una banda de otarios
tres años más grandes.
Pelear espalda con espalda
es Central Córdoba.
Es coger de parado
tomar vino en caja
hasta vomitar en colores.
También se puede
morir parado
y acompañado
Es olor a tuca
y tacto de ojotas en verano.
Es ir con la quincena
recién cobrada
a la carnicería
y pedir mollejas.
Es reírse en público
Y llorar con fe, en privado.
La fe no es un poema,
no es una palabra,
ni un pájaro,
ni una canción idiota
de Palito Ortega.
Tener fe
Como un borracho a que le fíen.
Como un perro cruzando la autopista de noche.
Como un parque de diversiones abandonado.
Como mi abuelo en la cama del hospital.
Tener fe
con el boleto del caballo
que perdió ayer.
Sin optimismo,
sin ilusión,
sin quedarse,
ni irse.
Tener fe.
Tener fe
como la primera ramita que forma un nido
Como el kiosquero que le fía al borracho.
Tener fe en que esté fría
la cerveza que nos fio el kiosquero.
Central Córdoba
tercera posición,
es andar con el grafiti
de Villa Manuelita
pintado en la cara.
Es el viejo del Pupe
dejando el auto en cumbia
para comprar pizza
en la Santa María.
Una pelota de papeles.
Un barrilete en un baldío
Me di cuenta
en el octogonal de 1993.
Mirando el partido contra Colón.
Salvo por el mundial de Italia
o la Copa América
nunca había visto
a todos del mismo lado.
Entonces entendí,
Igual si no lo entendés
no te voy a culpar.
Serás así...
A mí no me sale
un sentimiento sincero
por los del embarcadero
pero menos
mucho menos
por los poderosos
no me sale la porteñofilia
no me sale querer
que pierda el de abajo.
Como ver los pitufos
Y querer que se los coma Gargamel
como ser fan de Esqueletor
como ser fan de Liberm*n
No existe esa clase de amor…
¿Cómo vas a estar en contra
de que el pobre se divierta,
flexibilizador emocional?
Pienso
sin cerrar las manos
sin abrir los ojos
No quiero que ganen
los que ganan siempre,
no quiero que pierdan
los que pierden siempre
ni siquiera en el futbol,
que es lo más importante
de lo menos importante.


Bernardo Stinco, La Carlota, 8 de marzo de 2018 

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