Concurra a lugares públicos, vaya a bares, al cine, a la cancha, al hipódromo, a la librería, al bodegón. Pida milanesa con papas fritas, pida colita de cuadril, tome vino con soda, duerma la siesta, putee al presidente, adopte un gatito, ¿no le gustan los gatitos? No hay problema, un perro también servirá. Sea caballero, no olvide esta parte que es muy importante. Coja cada vez que se le presente la ocasión, escuche música, aprenda a tocar un instrumento, vaya a visitar a sus padres, a sus abuelos, a lo que tenga. Sea cariñoso. Recuerde que hay solo dos cosas que no se pueden ser en esta vida; vigilante y mal educado, lo demás vamos viendo. Ahora compre mortadela, queso, salamín, hágase una picada ¿tiene vermú en su casa? Si no tiene crúcese al almacén del frente y compre uno. Si no tiene plata no se preocupe, la señora tiene cara de qué si le llora un poco la carta se lo fía. ¿Se da cuenta por qué hay que comprar en almacenes? ¿Qué más quiere? ¿Me entiende?
No pierda un solo minuto de su vida buscando amigos, los amigos se encuentran. No olvide, la familia no se elige y son los amigos los que lo definen y los amigos que se hacen de grande más que nada. Porque a fin de cuentas esos son los tipos que uno elige y lo eligen a uno, no los que le sentó la señorita al lado, en la escuela.
Bernardo Stinco, 26 de enero de 2018, La Carlota.
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