viernes, 10 de noviembre de 2017

El futuro

El futuro es un pretexto 
Es el funeral de la concentración. 
Un atentado que le pasa siempre a otro
y ya pasó mil veces.
El futuro es un disco de jazz 
de la década del cincuenta 
con un negro sonriendo 
en la tapa.
Una tormenta de verano 
en invierno. 
un cachorro saltando 
embarrado 
sobre sabanas limpias. 
Una calle con caballos
Muertos.
El futuro es terminar la licenciatura
de una profesión 
que ya no va a existir 
cuando termines la licenciatura.
Un ciber con chat, 
una cuenta de latinmail, hoy.
El futuro es la vindicación de los productos Marolio.
El futuro será digno 
siempre y cuando 
se erradiquen 
las pasas de uvas de las empanadas, 
los ananás de las pizzas 
y los boludos de los canales de noticias.
El 
futuro 
es 
el 
eterno 
pijón 
con HIV 
de platonismo 
neoliberal 
que venden 
sidosamente 
esos 
discapacitados estéticos 
que auspician 
de locutores 
en Cadena 3.
El futuro es una panza 
si no tenés panza 
y si ya tenés panza 
es otra panza 
pero el doble de grande 
de la que tenés ahora.
El futuro es escribir sobre el pasado 
que es hoy 
Porque hoy 
escribiste sobre el futuro.
El futuro está lleno
de peronistas 
Que no 
saben
que son 
peronistas.
El futuro es una jaula 
Adentro de otra jaula 
Adentro de otra jaula 
Adentro…
El futuro está sobrevalorado.
El futuro es tu vieja 
presentadote 
a tu nuevo padrastro; 
El negro de whatsapp.
El futuro es el pasado 
con trastorno de ansiedad 
y estrés postraumático.
El futuro es de los nietos 
de esa cacatúa circuncidada 
de Leucovich.
El futuro son esas naves 
Que van a salir de la atmósfera, 
se van a remontar a la estratosfera, 
y desde ahí elegirán el lugar 
donde quieran ir, 
de tal forma 
que en una hora y media 
podremos estar en Japón, 
Corea o en cualquier parte del mundo 
y por supuesto, 
más adelante 
en otro planeta 
si se detecta vida.
El futuro es Newells 
jugando días hábiles a la madrugada, 
onda horario mundial Corea-Japón, 
porque la AFA le hace lo que quiere 
y además, está más entregado que la CGT.
El futuro es una remera que diga 
una remera que diga. 
El futuro son los trolls flexibilizados 
con 280 caracteres 
cobrando lo mismo 
que con 140.
El futuro es el Presidente Macri
dándole el bastón de mando 
al Presidente Tinelli.
El futuro es ir en piloto automático por la vida
creyendo que nuestra individualidad 
y nuestra libertad son reales 
y ese es el triunfo del mal.
El futuro es la poronga invisible del mercado
entrándote violentamente
por culpa de esta manga de desclasados.
En el futuro 
son todos 
materialistas ateos 
hasta que les preguntas 
sobre el amor 
y empiezan a batir
el manual más obvio de la metafísica.
En el futuro, futuro, 
están todas las personas que querés, 
pero muertas.
En el futuro van a organizar la noche de las offshore 
con economistas explicando cómo evaden 
total van a ganar las elecciones 
lo mismo.
El futuro es un plazo fijo en presos. 
El futuro es el jingle de Marolio 
elevado a canción patria. 
Es el acoso sexual de Hollywood 
llegando a Polka.
Shhh, escuchá ese ruido; 
¿es el futuro? 
¿Son los obreros construyendo jardines de infantes? 
¿o son los huevos del neoliberalismo dando contra tus nalgas?
El futuro invierte la carga la prueba 
y todo el mundo es culpable 
hasta que se demuestre lo contrario. 
El futuro es una campaña del desierto 
en loop.

martes, 24 de octubre de 2017

Criollita

Las patas de la mesa sobre el pasto de la banquina, el humo del caño de escape de los camiones se mezclaba con el del asador. Ruta 33, Chabás. 
El Croata apuraba choripanes y compraba cereal podrido para venderle a una aceitera entrerriana. No hay una sola actividad humana que sea sencilla y todas postulan el universo. 
Era 2014 y con ese paisaje yo elucubraba Criollita, la canción que les compartimos en este post. Imaginando la pócima del amor instantáneo escuché a un camionero decirle a otro que "nadie entiende a nadie". Gracias por la frase señor, es trágico y triste y caótico y hermoso. Toda la vida es igual.